"Sí, he llegado, sano, salvo y sin perder ninguna maleta. Móvil y cartera en el bolsillo, no he olvidado nada en el avión. Ok. Empezamos bien". Estos eran mis cuadriculados pensamientos nada más coger mi amplio equipaje mientras ponía rumbo a la sala donde mi nueva familia me esperaba. Allí estaba Maggie, la mujer y Jack, su hijo, el mayor de los dos que tiene con Jez, su marido; se les notaba tan ilusionados como yo, con ganas de verme. En los tres días que llevo por aquí han sido amables, cariñosos, muy receptivos, divertidos y muy atentos con todas mis necesidades, gustos y, obviamente, facilitando mi vida por aquí, que ya se sabe que los principios nunca son demasiado atractivos. He tenido mucha suerte con ellos.
Cuando subí al coche empecé a notar una tensión impropia de mí, agarrado a la manivela, demasiado tieso... Imaginaos qué era... El volante, la dirección del tráfico, las rotondas, ¡todo al revés! ¡¡¡Joder, que nos vamos a meter una h***** contra otro coche!!!
"Don't worry, Pedro" decía Maggie entre risas.
Qué mal rato hasta llegar a casa, digo casa, casuchón. No es por que sea demasiado grande, no, es por lo bien hecha que está, moderna, con espacios grandes, cocina original y un jardín inmenso con un gallo y una gallina vigilando todo lo que ocurre por allí. Y, como diría mi abuela, qué verdor, cuántos árboles y todas las calles con césped por las aceras, sin olvidarme de las tiendas incrustadas dentro del tipismo de las calles o el centro médico; no imaginéis el típico ambulatorio, es una casa normal pero cada habitación corresponde a un doctor o a una especialidad. La sala de espera es la entradilla!
La verdad es que muchos de los tópicos con los que nos topamos (frío, lluvia, comidas malas) que no son del todo ciertos. Sí es verdad que lloverá, o hará frío... Pero llevo aquí tres días y no he visto/sentido ninguno, y lo de la comida igual; en casa comemos alimentos que consumimos en España, sea salmón, pizza, lasaña o verdura, y los desayunos no son huevos y bacon, son tostadas, zumo, cereales o té. Lo del tema salsas es una locura, en el frigo hay 6-7 clases distintas, en las comidas le hecho a todo, pero aquí no puedo mojar pan, básicamente porque no lo comen como en España, no viene el Gato repartiendo por las casas :(
Y lo que tampoco he hecho ha sido encerrarme. Gracias a mi prima Lourdes y a Maggie he podido ir a la ciudad de al lado, Maidenhead, para contratar una línea de móvil inglesa, ir a los bancos, a hacerme fotos carnet para mi tarjeta-descuento del tren, Lourdes me ha entregado los horarios del bus y me acompañó a la academia de inglés para hacer una prueba de nivel, me han acompañado ambas al colegio para ver si puedo trabajar allí, he hecho turismo por Bourne End, visita al doctor, estoy buscando equipo de fútbol amateur o semi-profesional, he ido a correr por el Támesis, he conocido a una chica joven con la que puedo salir de pubs y ayudo en casa con lo que haga falta. No he parado.
De momento estoy contento y feliz por aquí, queda mucho por vivir y mucho por aprender, como yo digo: "esto es vivir en un CD constante de listenings". Parece una tontería, pero es así, ahora soy una esponja y tengo que aprovecharlo.
Escribiré pronto de nuevo, pinta bien la cosa.