Lo primero de todo, no sabía que me leía tanta gente, pensaba que éramos yo y 5 más, pero no. Así que nada, me alegro que os entretenga por un rato.
Seguimos en Bourne End, viviendo la aventura día a día, luchando por aprender, por entender, por pasarlo bien, por no echar de menos España, por no morir de envidia cuando los amigos hacen planes los sábados en Criptana, el sufrimiento de no tener Tanqueray los jueves de INEM, por lo duro que es intentar recordar a mis doncelianos lo menos posible (echo de menos a mucha gente), mi familia, mi banda, mi charanga...
Como veis, estoy inmerso en la época "extrañar todo lo que no tienes cerca" de cualquier persona que va a buscarse la vida al extranjero. Aún no soy consciente del paso que supone todo esto, jamás lo hubiera hecho en cualquier otra situación; y aquí, por desgracia, es cuando te das cuenta que la vida no es tan fácil como estudiar tus años de carrera, sentarte en la mesa con la comida hecha y pedir dinero a tus padres para cualquier gilipollez sin entender del todo lo que cuesta ganarlo. Digo por desgracia porque estás sólo, aquí no hay abrazos de alguien que te conoce bien, no hay ese choque de manos de amigo de toda la vida, no hay ratos de habitación, no hay ratos de litros, no hay partidos de fútbol, no hay Filarmónica... No hay ratos de muchas cosas que son las que a mí, personalmente, me dan la vida.
Pero, tras casi dos semanas por aquí, puedo decir que esos ratos los he encontrado, a mi manera (perdón, a nuestra manera), pero los he encontrado. A través de un grupo de facebook escribí que me gustaría conocer gente nueva, que estaba algo "sólo" por aquí, que me gustaría viajar a Londres cuanto antes y que si alguien tenía plan para este finde, pues que contara conmigo. Pensaréis que conocía a alguien de ese grupo: pues no, la "desesperación por salir" hizo lanzarme a ver si sonaba la flauta con cualquier persona que me quisiera ayudar. Sonó: El viernes conocí a dos maravillosas niñas, Alba y Lucía, vallisoletana y soriana, dos chicas de 24 años que venían como yo, a aprender, a vivir una experiencia nueva y a conocer gente. La verdad es que he tenido suerte, nos hemos visto los 3 días del finde y lo he pasado enormemente bien con ellas, porque la verdad es que son divertidas y geniales, para qué nos vamos a engañar. Al pub, a la bolera, a Wycombe, a Wooburn, a Bourne, al jacuzzi con japonesas (esto no ocurrió, pero porque no quise), y un largo etc de cosas que hemos hecho, sin contar los futuros viajes planeados, que tienen buena pinta. Rasgos personales a destacar: la de Pucela va siempre con el palo del selfie (siempre me han gustado... verlos tronchados) y es la que parte el bacalao porque lleva más tiempo que nosotros por aquí; y la Numantina tiene problemas psicomotrices porque no es capaz de subir un plato de pasta al piso de arriba sin caerse por las escaleras. No me aburro con ellas jajaja.
Tras casi dos semanas por aquí, puedo decir que estoy aprendiendo un oficio con el que ganar dinero en horas extra, como Ramírez, luz y sonido. Y me estrené en un hotel 4 estrellas, con la iluminación del patio exterior para una fiesta de alto standing. Se me dio muy bien y aprendí vocabulario específico, vocablos como arandelas, bridas, alicates... Parece una tontería, pero en un speaking futuro siempre puede serme útil :) ah, y también he montado una canasta de basket de 2'20 metros para ensayar mis mates de cara al NBA All Star.
Tras casi dos semanas por aquí, puedo decir que he mejorado en cuanto a pronunciación y a uso del lenguaje se refiere. El acento criptanense se diluye lentamente, y parece que me he refinado un poquito, pero vamos, no mucho. Maggie está muy contenta con mis progresos, ya podemos mantener conversaciones más fluidas, comentar alguna noticia, hablar de los niños, de mis planes de futuro, etc. Reconforta ser consciente de tus propios logros.
Tras casi dos semanas por aquí, puedo decir que aún no ha llovido ningún día, que no he comido mal ya que lo que se tomamos en esta casa no dista mucho de lo que comemos en España, y que ceno muy temprano. Las costumbres son lo más dificultoso, descontrol absoluto en horarios y tipología de comidas: hace unos días comí un sandwich, a las 12 de la mañana. Y cené carne asada, champiñones al horno, patatas, verdura, y de postre natillas de chocolate, a las 6 de la tarde, con dos cojones.
Y, tras dos semanas por aquí, puedo decir que no me arrepiento de haberle echado huevos a venir sólo, a vivir en otra casa y a intentar labrarme un futuro mejor, porque así es como se madura realmente, no basta con decirlo o imaginartelo (o dártelas de mayor), a la larga todos tenemos un ser infantil dentro, por más que lo intentemos ahogar. Tengo 22 añitos, soy muy joven aún, tendré que enfrentarme a oposiciones, a problemas, a la vida en general; pero esto que estoy haciendo por aquí es un ensayo muy productivo de lo que me espera en España, o en Reino Unido (nunca se sabe), que seguramente voy a sacar mucho más partido de lo que imaginaba y que será, sin lugar a dudas, una de las etapas más lindas de mi vida.
Os echo de menos, lo sabéis.